Sobre este audiolibro
En la hacienda de los Golovliov, Arina Petrovna gobierna a sus hijos con la misma severidad con que administra sus tierras. Aumenta el patrimonio, vigila cada gasto y considera cualquier fracaso personal una amenaza para los bienes familiares. Sin embargo, la prosperidad no evita que la casa se desmorone. Los hermanos se enfrentan por las herencias y regresan a la finca cuando sus vidas fracasan. Entre ellos destaca Porfirio, apodado el pequeño Judas, que combina las palabras cariñosas y la devoción religiosa con una obstinada defensa de sus intereses. La protección familiar acaba convirtiéndose en una forma de sometimiento.
Saltykov-Schedrín sigue la decadencia de estos terratenientes rusos a lo largo de varias generaciones. Los fallecimientos y los repartos de bienes cambian las relaciones de poder, pero no devuelven el afecto a quienes sobreviven. Se habla de deber, gratitud y amor a los padres para negar ayuda o justificar una crueldad. La novela encuentra su tensión en las conversaciones domésticas y en los pequeños actos con que los personajes se hieren. A medida que la mansión queda vacía, aparece el resultado de confundir la posesión con el cuidado: una fortuna conservada a costa de las personas que debían heredarla.